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lunes, 20 de febrero de 2012 0 comentarios

Este cerro


Este cerro…

Personajes
AMALIA (56 años)
TOÑO (60 años)

Escenario:
Se observa una cama en donde la parte de los pies ven hacia el escenario. Es una cama muy bonita, con enredones blancos, la cama está tendida. También hay dos buros, en el izquierdo hay una lámpara de noche y libros. En el  otro buro hay unos portar retratos –uno de una bebé sonriendo y otro de dos niñas abrazándose–. Hay cajas de mudanza por el cuarto, algunas abiertas y otras aún llenas. Enfrente hay un marco simulando un espejo, que cubre prácticamente todo el ancho de lo que es el escenario. Esto simula el marco de un espejo.

I

Sobre la cama está recostado TOÑO, viste una pijama de franela. Lee un libro. Se ve un poco cansado. Entra a escena  AMALIA, ella viste una bata de dormir  de felpa y de color rosa. Entra a la cama. Ella se ve un poco cansada.

AMALIA (cansada): ¡Cuánto que hacer, no sé de donde salen tantos trastes! Pero lo malo es que tardo más en recoger en que se ensucien de nuevo. Pero en fin, que rápido se pasa el tiempo…
TOÑO (deja el libro/ pícaro): ¡Vengase pa’ aca y déjese de estar quejando (la abraza).

Ambos comienzan a besarse. AMALIA le quita el libro a TOÑO y apaga la luz.

II

AMALIA (entre besos, preocupada): ¿Oye cerraste la puerta?
TOÑO (entre besos): Si.
AMALIA(entre besos, preocupada): ¿Seguro?
TOÑO (entre besos): Sí…
AMALIA (entre besos, preocupada): Es que no conocemos bien está ciudad y pues me da miedo que entre alguien.

TOÑO deja de besarla. AMALIA enciende la luz y se ve un poco apenada. TOÑO se baja de la cama y sale de escena.

III

AMALIA se para de la cama y se mira en este marco, simulando que es su espejo. Se levanta los senos y se limpia el rímel corrido que tiene en los ojos. Se peina un poco el cabello. Se huele al axila. Se percata que huele muy mal y se pone desodorante. Se peina su cabello y se pone un poco de gloss en la boca. Se admira un poco en el espejo, vuelve a acomodar sus senos. Se mete a la cama.

IV

Entra TOÑO a escena.  Se acerca a AMALIA.

TOÑO (un poco irritado): Si cerré todo. ¿Ya estás más tranquila?.
AMALIA: SÍ. (Le pega con su mano al colchón del lado de TOÑO) ya ven a la cama amor.

TOÑO apaga la luz y entra a la cama. Comienzan a besarse de nuevo.

TOÑO (enojado y algo preocupado): ¿Qué esa basura que te pusiste? Esta cosa pegajosa. Ewww.
AMALIA (un poco irritada): Es gloss y es de sabor fresa.
TOÑO (enojado): Sabe a medicina. Quítate esa cochinada.
AMALIA (avergonzada): Pero sabe a fresa, a tu te gusta la fresa.
TOÑO (enojado): Quítate esa porquería, por favor.

AMALIA enciende la luz. TOÑO está mirando hacia el frente, rescotado en la cama. Se ve molesto.

AMALIA (preocupada y avergonzada): Ya corazón, no te enojes. Mira (se limpia con su mano el gloss) ya me lo quité ¿Podemos seguir? ¡Anda!

TOÑO sonríe y apaga la luz.

Comienzan a besarse de nuevo. Se escuchan besos y gemidos ligeros de excitación.

V

TOÑO (entre besos y caricias): Ayúdame a quitarme esto.
AMALIA (entre besos y caricias): Si, pero es que… ¡Ay! Espera. Es que…
TOÑO (entre besos y caricias): Cuidado no me vayas a…
AMALIA (entre besos y caricias): Es que no…
TOÑO (entre besos y caricias, enojado): Con cuidado mujer. Me vas… a (muy enojado y con dolor) ¡Haaaaaaaaaaaaa! ¡Mujer que no ves que me lastimas! ¡Haaaaaaaaaaaaaaaa!

AMALIA enciende la luz. Ambos está despeinados. TOÑO está recostado de lado, como en posición fetal, con una expresión de dolor.

AMALIA (preocupada): Gordito, perdón. Es que.. No fue mi intención lastimarte.
TOÑO (convaleciente): No, te preocupes amor. Esta bien. Déjalo así.
AMALIA (preocupada y desesperanzada): ¿No crees que ya estamos viejos para esto?
TOÑO (se acomoda en la cama y enojado): ¿Viejos? ¡Viejos los cerros y vuelven a enverdecer! (la mira lujuriosamente) chiquita…

 TOÑO se abalanza sobre AMALIA. Comienzan a besarse apasionadamente. AMALIA como puede apaga la luz.

VI

Se escuchan besos apasionados y gemidos.

AMALIA (entre besos y caricias): ¿Amor?
TOÑO (entre besos y caricias): Dime…
AMALIA (entre besos y caricias): ¿Dónde pusiste las fotos de Rosita y de Mimi?
TOÑO (entre besos y caricias): En el buro…
AMALIA (entre besos y caricias): ¿En el buro?
TOÑO (entre besos y caricias): Sí…

AMALIA enciende la luz. Se acerca al buro donde están los porta retratos y los pone boca abajo. TOÑO se ve enojado y frustrado.

AMALIA: Perdón amor, es que así no me inspiro…
TOÑO (la ve con desprecio): Pues este cerro ya se marchito.

TOÑO apaga la luz
jueves, 13 de octubre de 2011 0 comentarios

Este potrillo



CENTRAL DE AUTOBUSES. CAFETERÍA DE LA CENTRAL . MEDIODÍA.


Luis (hablando por celular, meloso): Si mi amor, si. Ya estoy aquí, te estoy esperando. Tu estate tranquila ¿si corazón?. ¿En cuánto tiempo llegas? ¿20 minutos? Ok. Aquí te veo. Si, yo también te extraño. (fastidiado) Que si bebé. Ok. Si. Besitos. Adiós. (cuelga el celular). ¡Pero quién me manda a estar tan guapo! ¡Si! ¡Chulada de hombre, soy tan espectacular que no puedo ser sólo de una! Y aunque el de allá arriba trate de abusar de mi suerte, saldré bien librado de está. Por un lado está Dalia, ¡oh Dalia! Exquisita flor, ardiente y sin pudor, tan libre y tan testaruda.  Revoltosa e indomable, que se fue a refundir por toxicómana con toditos sus demonios a Oceánica, pero que nadie sepa, ¡imagínense! ¡Que escandalo sería!, la hija del señor importante una drogadicta, ni pensarlo.  Cinco años hemos compartido. ¿Su familia? En mi bolsa ¿y su dinero? Pues también en mi bolsa. ¿Mi destino? Casarme con ella, como dice mi mamá –Nos va a sacar de pobres–.
(Suena su celular, contesta) ¿Bueno? ¡Ah Lorena! ¿Cómo estás? Si, si, en la central estoy esperando a (dudando) mi tía. Si, mi tía, la de Alvarado. ¿Qué? ¿Tienes que decirme algo importante? ¿Vienes? ¡¿En Luis5 minutos?! ¿Y si mejor…? Pero… Está bien amor. Aquí nos vemos. (Cuelga su celular) ¡Me lleva la chin…! ¿Y ahora? Era Lorena. Necia, necia, necia. (tono pervertido) Hay mi Lorena, mi perla blanca tapatía. Ojos azules como el firmamento, su cuerpo una obra de arte, su cabello largo y castaño. Pobre, ingenua…sumisa. Me dio la prueba del amor y al natural ¿Cómo ven? Pues claro, este potrillo no se junta con cualquier mula ¡Hay de mi! ¡Hay de mi! ¿Y ahora? ¿Qué hago?... (asustado) ¡Se me van a juntar! ¡Carajo!. A ver, a ver. Tranquilo Luis, tranquilo. Piensa, piensa. ¡Ya sé! Le digo a la Dalia cuando llegue que la veo más tarde en su casa y a Lorena la entretengo en la cafetería hasta que Dalia este ya en su casa, dice que tiene algo muy importante que decirme ¿no?. ¡Si! Es lo que haré. ¡Hay pero que listo soy! (rie).
Dalia (contesta su celular): ¿Bueno? ¡Hermoso! ¿Qué? ¿En mi casa? (triste) pero tengo 3 meses sin verte ¿Qué no me quieres ver? Pero… (sorprendida) ¿Algo importante? Hay, está bien.
Luis (cuelga su celular): ¡Ja! ¡Que listo soy! Bueno, esto ya está arreglado. Ahora falta Lorena. Probemos suerte. (abre su celular)

ENTRA LORENA A ESCENA. SE VE PREOCUPADA.

Lorena (feliz): ¡Cosita! (se lanza a los brazos de Luis)
Luis (sorprendido) : ¿Pero que haces aquí Lore?
Lorena : ¿Qué hago aquí? Pues quedamos de vernos tontito.
Luis (asustado): Pero llegaste antes de tiempo
Lorena: ¿Y? Es que tengo algo muy importante que decirte.
Luis (preocupado): ¿Importante? ¿Qué pasa?
Lorena (feiz): Es que… estoy embarazada y obvio, el bebé es tuyo ¿No es lindo?
Luis (anonadado y asustado): ¿Qué? ¿Qué es lindo?
Lorena: Qué vayamos a ser papás.
Luis: Pero como es posible. Tonta mujer que no me dijo nada, ella tuvo que detener mis instintos, cusca que es. Todo es su culpa insulsa mujer. Desgració mi vida. ¿Y ahora que haré? Esto no lo puede saber Dalia. ¡El dinero! ¡El dinero! Perderé todo mi dinero. ¡Cinco años se irán a la basura! Y todo por su calentura.
Lorena: ¡Pero si te di la prueba de mi amor a ti!

Suena el celular de Luis
Luis (se aleja un poco de Lorena, enojado): ¿Bueno? Te dije que mejor te veía en tu casa. Si, si quiero verte, al rato voy a verte. ¿¡Qué!? ¿¡Estás afuera?!
Dalia: No, estoy casi enfrente de ti. (cuelga su celular) ¿Y está quién es?
Lorena (sorprendida) :¿Tu eres la drogadicta? ¿Dalia no?
Dalia (mira feo a Luis): ¿Pero como…? ¿Ah? ¿Drogadicta?
Lorena: Luis y yo vamos a ser …

Luis (nervioso): Dalia ella es Lorena. Lorena ella es Dalia. Nos vemos.

LUIS SALE DE ESCENA.
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Queridos radioescuchas



Sentada en una silla de rueditas se encuentra una mujer como de 30 años. Enfrente de ella se encuentra una mesa como de oficina, en la cual hay un micrófono nada más, cuyos cables están sobre el piso. En su mano, tiene un sobre. Lo ve fijamente y mientras lo abre comienza a decir:

MUJER: Y finalmente ha llegado. (saca la hoja de papel y lee un poco de lo que dice) Estimada Lic. Amalia Ruiz Ortega. Por la presente le comunicamos que después de realizar un seguimiento sus funciones y su rendimiento laboral del mes pasado hemos notado que su rendimiento ha sido (balbucea y medio lee) hemos tomado la decisión de proceder (balbucea y medio lee) a un despido disciplinario. (confundida) Nos vemos obligados a tomar esta decisión a base a los siguiente motivos (silencio) el día lunes 4 de mayo asistió a su puesto de trabajo llegando 2 horas tardes, faltando a la junta con los productores del programa de radio que usted conduce. Así como también, el día 15 de mayo asistió a trabajar bajo influencia de bebidas alcohólicas de forma notoria, retirándose inmediatamente, 10 minutos antes de entrar al aire (balbucea y lee). Le informamos que en el departamento de recursos humanos (balbucea mientras lee) a su disposición el finiquito que (deja de leer, arruga la carta y la tira al suelo. Se agacha y pone sus manos sobre la cabeza, se jala un poco el cabello y llora un poco).

Contraluz.

MUJER: Todo lo que hago está mal. (enojada) todo. ( levanta la cara  y gritando) ¡Todo! (azota con puño cerrado su mano contra la mesa y enseguida cae una luz cenital).

Se acerca al micrófono y lo observa lenta y cuidadosamente. Se acerca a él y le susurra lo siguiente.

Hoy, al igual que ayer (duda)…quizás. Me encuentro enfrente de ti, tu, ese que me da voz, a quién le susurro todo lo que mi espalda carga; un inesperado embarazo, el cual es consecuente una enorme cadena de eventos desafortunados que hoy son parte de los demás fracasos que mi comprehensiva y misericordiosa familia me adjudica. (toma al micrófono y a su boca un poco más. Comienza a narrar).

Se apaga la luz

MUJER: (con duelo) Como por ejemplo…

Luz cenital.

Aparece en escena del lado derecho un joven como de 23 años vistiendo toga de graduación, sonriendo y en sus manos un titulo profesional. Y del lado izquierdo una mujer como de 40 años y una joven como de 21, ambas vestidas formalmente, la mujer mira con desprecio a la joven, mientras que está cubre con sus manos su cara.

No haberme titulado por promedio, algo por lo que luche toda mi vida universitaria, ¿Por qué? (insolente responde) porque me embarace. Todo esto me fue reprochado el día de la ceremonia de grado de mi primo, en donde mamá lanzó sobre mi una mirada voraz mientras mis primo posaba para las fotos que le tomaban como memoria a este su logro, la cual que atravesó mi alma y con sus venenosas palabras, mamá ensordeció mi fe en mi misma. (imitando) ¡Mira! ¡Ahí podrías estar tu! Pero no. Sólo eres una espectadora más.

Se apaga la luz.

Los personajes salen de escena.

MUJER: (con enojo) Y como olvidar…

Luz cenital.

Aparece en escena del lado derecho una joven como de 20 años colgada prácticamente del brazo de un joven alto, rubio, de ojos azules. Del lado izquierdo, un señor como de 50 años con los brazos cruzados mirando fríamente la misma joven en la entrada anterior, esta tapa fallidamente con sus manos sus ojos.

MUJER: A mi padre comparándome con mis primas del norte. Después de que él fuera a la lujosa y extravagante boda de una de ella, quién se caso con un suizo y como es costumbre fuera testigo de las grandes hazañas que su familia colecciona. Quiénes viajan a países extranjeros, conociendo lo mejor de la crema y nata de la raza aria. Lo cual yo nunca pude conseguir, ya que durante toda mi vida universitaria a lo único que dedicaba realmente era a complacer a mi ex novio (silencio).

Se apaga la luz.

Silencio.

Los personajes salen de escena.

MUJER: Personaje el cuál me embarazó y acto seguido me abandonó a mi y al pequeño pececillo que habitaba mi vientre. (silencio).

Luz cenital.

Aparece en escena del lado derecho un joven como de 20 años, no muy agraciado, con él muchas bolsas con dinero, con el cual él avienta al air, el se ve feliz. Del lado izquierdo, la misma joven de las entradas anteriores, pero embarazada. Ella carga una mochila y viste unos jeans y una playera que le queda muy ajustado a su maduro vientre, mientras lo acaricia con miedo y tristeza.

MUJER: Ya que representábamos un bache en el camino, el pedazo de mierda pegada en la suela de su zapato, un lazó en su cuello (silencio).

Los personajes salen de escena.

Se apaga la luz.

MUJER: Pero la carga no se desborona ahí. No mis queridos radioescuchas, la trama de está asquerosa telenovela no termina ahí.

Contraluz

MUJER: Pero la carga no se desborona ahí. No mis queridos radioescuchas, la trama de está asquerosa telenovela aún tiene tela de donde estirar (silencio).

Se apaga la luz

Silencio.

Los personajes salen de escena.

Luz cenital.

Aparece en escena del lado derecho una joven como de 18 años, vestida de una manera moderna. Con lentes de sol. Se pinta las uñas mientras habla por celular.  Del lado izquierdo aparece una joven como de 23 años, mientras un niño como de 3 años le jala un poco la punta de la falda, mientras esta guarda ropa en un canasto.

MUJER: (seria) Nadie sabe realmente por que decidí salirme de mi casa y fugarme con ese muerto de hambre, que hoy llamó ex esposo. (con conraje) Pero fue ella la causante de todo esto. Mi pequeña prima, que quién cuando entró a la universidad llegó a vivir a la casa de mis padres, en donde yo vivía con mi pequeño Mario (silencio y se le sale una lágrima. Mira al cielo/techo, se recupera y continua hablando). Y mi mamá me pidió que la atendiera bien. Pero no pensé que atender consistía en lavar su ropa, recoger y lavar sus trastes sucios, llevarla a donde ella quería ir, ya que la princesita no estaba acostumbrada a viajar en colectivo y lo peor era que si yo me negada a hacerlo, mi mamá me metía una santa regañisa y una santa putisa que hasta morada me dejaba, así que tenía que atenerme a mi vida de servidumbre. Mi mamá le hizo creer que la casa incluía sirvienta, cocinera y chofer las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año, quién curiosamente esa multitareas era yo. (enojada y con un tono irónico, con un ritmo de voz acelerado). En un mundo normal y democrático, al prestador de este tipo de servicios se le da una remuneración de aproximadamente 1000 pesos semanales, lo cuál durante el tiempo que vivimos juntas, antes que me juntará con el monigote aquel, serían 8000 pesos. De los cuales, ni el sellito de legitimidad he visto (golpea la mesa con el pugare mis padres, darme un hode mi cuenta, al salir del curso, ibamo a su casa y teniamos iquea.
ntiene una pose encorbada na plaño),(silencio).

Se apaga la luz.

Silencio.

Los personajes salen de escena.


MUJER: (cansada) Pero todo esto fue el inicio del fin. (triste) mi de fin.

Luz cenital.

Aparece del lado derecho un hombre como de 40 años, gordo y feo. Vistiendo una camiseta blanca sin mangas manchada de salsa, mientras el se rasca el trasero y mantiene una pose encorvada. Del lado izquierda aparece una joven como de 23 años, sentada con las piernas cruzadas y con las manos cubriendo su cara mientras lloriquea.

MUJER: (avergonzada) Lo conocí en mi curso de actualización para locutores de radio. Él era nuestro profesor. (un poco feliz) La atracción no se hizo esperar y sin darnos cuenta, al salir del curso, íbamos a su casa y teníamos horas y horas de sexo. (decepcionada) él me prometió todo; sacarme de mi casa y ya no depender más de mis padres, darme un hogar, una familia… Y sí, me saco de mi casa. Me dio un hogar, de cierta manera. Pero nunca dijo nada de ser su esclava. (enojada) su esclava sentimental, sexual… El subyugo todo eso que me prometió que alguna vez sería. Me dijo que sería libre. Pero no fue así. El sólo quería alguien que lo mantuviera, que le cocinara, que pagará la luz, el teléfonos y el cable. Yo estaba enamorada del amor y él… de la comodidad. Y lo peor de todo, es que sacrifique no sólo mi libertad, sino a mi pequeño Mario. Mi Mario hermoso. (silencio)

Se apaga la luz.

Silencio.

Los personajes salen de escena.

Entra a escena un niño, como de 4 años. Este está tirada en el suelo. Presenta moretones y heridas llenas de sangre. Yace como si estuviera muerto.

Luz cenital sobre el niño.

MUJER: (suspira) Fue un viernes saliendo de la escuela. El tráfico estaba terrible y se me hizo tarde. Él me esperaba paradito con su mochila azul. Cuando (trata de contener el llanto) sus amiguitos jugaban futbol y el balón se les fue a la calle. Entonces (sollozando) él fue por el balón. Y… Y un coche lo arrolló. Sus útiles salieron volando, él rebotó contra los parabrisas y…la nada. Se fue. La ambulancia tardó mucho en llegar, mientras su sangre manchaba el asfalto. Fue horrible pero instantáneo. En un pestañeo, el tiempo se diluyó en sus pequeños ojos cafés. (llorando) Y si, yo lo fui a recoger. Lo recogí muerto, tieso, desvanecido. Así…
Y hoy, lo único que me mantenía en estado vegetativo se ha terminado. Me han despedido. Ya no tengo nada. Estoy sola y no tengo nada (silencio).

Se apaga la luz.

Silencio.

Salen de escena el niño.

MUJER: (Gritando): ¡Estoy sola!, ¡Estoy sola!, ¡Estoy sola!, ¡Estoy sola!, ¡Estoy sola!.
(tranquila) Fin de la transmisión mis queridos radioescuchas.

Luz cenital.

Aparece la mujer tirada en el suelo. Alrededor de su cuello están los cables del micrófono.

Se apaga la luz.
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Un favor


Margarita: Siéntate por favor.
Elisa (temerosa): No, este…así estoy bien.
Margarita (seria): No, por favor siéntate. ¿En qué puedo ayudarte?.
Elisa (temerosa): Perdona mi imprudencia, pero tengo que hablar de algo muy importante contigo, se que no me conoces pero yo a ti si, yo vivo en donde tu vivistes hace mucho tiempo. Tal vez sea algo que no te guste recordar, pero necesito tu ayuda.
Margarita (confundida y anonadada): ¿Es sobre la casa de Don Fausto?, porque si es así no quiero saber nada, esa parte de mi vida se fue, lejos, muy muy lejos. Y no pienso regresar por nada del mundo, ya que vi morir a dos amigas tratando de escapar.
Elisa (titubeando): Pero ya crecistes, eres ya una mujer de bien, sólo quiero que me escuches y si es tu volunta’…pues ayudarme.
Margarita (enojada): Ya te dije que no, por favor, vete. No quiero hablar sobre eso. Eso esta en el pasado y ahí esta bien.
Elisa (seria): De ti depende que las cosas sigan como están. Nos puedes ayudar, sólo quiero que me escuches.
Margarita (enojada e indignada): Pero yo no tengo nada que ver ahí ya. Me costó mucho trabajo reiniciar mi vida, desde cero y no permitiré que fantasmas del pasado vengan y los destruyan sólo por capricho.
Elisa (desesperada): Pero eres tu la única que nos puede ayudar. Ya que pues, tienes un puesto bien acá en el DIF, así chonco y pues… Puedes terminar con nuestra pesadilla.
Elisa (triste): Las cosas han ido de mal en pior, han pasado 5 años desde que te juistes y pues las cosas ya no son como las conocistes. Don Fausto nos azota si no llevamos al menos mil pesos antes de las 8 de la noche. Hay chavitas que pues…no más no la hacen y las termina desapareciendo, quien sabe  de donde pero viene un ñor por ellas…y las sube a la camioneta y ya nunca vuelven. Dicen las malas lenguas que las vende por partes y les quita sus órganos y los vende por una buena lana con esos riquillos que no quieren esperar a que llegue un donador, lo demás lo vende a zoológicos. Todas vivimos con más miedo de lo normal, ya que pues, ni modos es chamba y tenemos que aplicarnos, pero pues…ni para salirnos, porque sabemos que nos matará.
Elisa (tratando de convencerla): Y sólo necesitamos que pues… les hables allá a tus jefes o no sé, para que pues, nos ayuden…no  más una llamadita…Ándale.
Margarita (enojada): No, no me importa. No me importa lo que les pase. Ya no es mi problema. Así que por favor ya vete de aquí, ¿Qué no ves que tengo mucho trabajo?...trabajo de verdad. Mejor vete a conseguir tus mil pesos para que el don ese no te azote.
Elisa (indignada y triste): Pero también fue tu casa, no le hagas, y pues, alguien te tuvo que ayudar pa’ que salieras de ahí ¿no?, entonces ayúdanos a nosotras, no seas gacha. Sólo es una llamadita.
Margarita (intrigosa): ¿Y porque no les hablas tu?... Ya sé porque… porque nunca le harían caso a una prostituta como tu.
Elisa (enojada y decepcionada): No puedo creer que me dices. ¿No te mordistes la lengua?. Ya déjate de chingaderas y ayúdanos.
Margarita (indignada): ¿Cómo te atreves a decirme así? (gritando) ¡Lárgate! ¡Lárgate!.
Elisa (se arrodilla y le suplica): Por favor, te lo ruego, por Diosito que está en el cielo, que me ayudes. Por favor.
Margarita (digna): Tal vez sea que tengas razón y sea yo la única que les pueda ayudar. Pues…está bien. A la mejor así, me dejes de molestar y quitarme el tiempo. ¡Ya, ya!, ¡Vete!. Ya ahorita hago esa llamada pero…
Margarita (intrigosa): Pues a ver que pasa ¿eh?, no te prometo nada.
Elisa (feliz y llorando): Gracias Margarita, muchas gracias. Que dios te lo pague con muchos hijos y te bendiga…y guarde tu camino. Muchas gracias.
ELISA SALE DE ESCENA
MARGARITA LEVANTA EL TELEFONO Y MARCA.
Margarita (feliz e intrigosa): ¿Don Fausto?, ¡Corazón! ¿Qué crees? Una de tus chicas anda tirándonos el negocio y ya me vino a soltar toda la sopa…¿Cómo ves? ¿Le desaparecemos o le damos una calentadita? Ok. Dejo todo en tus manos. Besos.

 
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