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domingo, 24 de julio de 2011 0 comentarios

Sigue las instrucciones.

Empezamos, aunque no cualquiera es bienvenido.
Una puerta. Mi sillón al frente. Da tres pasos y estás ya en el centro de este mi asteroide. Y empezamos; a la izquierda: una ventana, mi tocador y fotografías. Al frente: Mi cama. Mi buró. Libros. Una lámpara. A la derecha: La cuna de Ximena y su buró. Juguetes y la puerta del baño. Detrás de ti: dos puertas; en la puerta número uno está el closet, puedes encontrar mi ropa; bufandas, t-shirts, jeans, suéteres, blusas, faldas, vestidos. Dejas de curiosear y abres la puerta número dos: Ropa de Ximena, cobijas y calcetas. Mis collares en estantes, bolsas de mano, más jeans y más bufandas, anillos en cajitas, aretes y demás en otra caja.
Los secretos viven aquí, los sueños brincan en mi cama y el amor comparte la cuna con Ximena.
Gira a la derecha y da seis pasos, después gira a la izquierda, ahí esta la puerta.
El tour ya terminó.
martes, 19 de julio de 2011 0 comentarios

Más face y menos cara

Las formas de comunicarnos con los demás han cambiado. Y no me refiero a la forma de hablarles, sino más bien, a la forma en que interactuamos entre sí. En tiempos de mis abuelos, la pregunta que se hacia para saber si podríamos estar en contacto de una forma relativamente inmediata era –¿Saldrás al parque por la tarde?­–, la cual hoy, en era digital y de las revolucionarias redes sociales, ha sido sustituida por –¿Te conectarás en la noche?–. Antes nuestras abuelas esperaban meses para recibir un telegrama de nuestros abuelos, y hoy esperamos un SMS que sabemos que no tardará en más de dos minutos en llegar, después de que nuestro novio o novia lo escriba.

Hemos cambiado las caminatas por las tardes en los parques o zócalos de nuestras ciudades por horas enfrente del monitor.

Paradójicamente, existe más interacción pero a la vez no, ya que interactuamos con la interfaz de la red social, más no con la persona en sí, sino con una interpretación icónica de la persona con la que queremos interactuar. Podemos comentar fotos, actualizaciones, inicios o finales de relaciones sentimentales, videos o enlaces, ya que todo esto, al final de cuentas proyecta una porción de nuestra esencia, la cual la compartimos con los miembros de las redes a las que pertenecemos y de la misma manera, ellos pueden compartir con nosotros también su porción de esencia.

Pero la forma de interactuar no termina ahí, también existen los famosísimos “likes” lo cuales nos dan a entender la simpatía de parte de nuestros amigos acerca de nuestra actualización, fotografía, video o enlace, y aunque estas maneras de interactuar parezca ser muy simple, implican mucho para los usuarios, ya que pueden ser también una manera de “afinidad y apoyo” de lo que proyectamos en ese momento.

Ahora es más fácil y más rápida la interacción, pero me pregunto que tan efectiva es al final de cuentas la comunicación, ya que por ejemplo, suelen presentarse malos entendidos a la hora de escribir, ya que considero que el expresar una actitud, tal como el sarcasmo, puede ser muy difícil, a menos que pongamos en nuestra actualización de Facebook comillas o una leyenda, a nuestros amigos, de “sarcasmo”.

La redes sociales al final de cuentas eso son, una estructura social compuestas por un grupo de personas que comparten algo en común, como gustos o hasta amigos. Donde la finalidad es interactuar entre sí y no perder el contacto. Saber que es lo que está pasando con nuestros amigos, “lo que piensan” y lo que les gusta. Y es impresionante la forma que pasan a formar parte de los canales de comunicación y aunque aún no pueden expresar en su totalidad lo que realmente sentimos, se acercan mucho a la realidad y han creado una revolución en la forma de interactuar entre nosotros.

 
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